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Patrick Valette y Jaime Roselló no pudieron aguantarse más las ganas de salir a mostrar su primer vino (el Neyén de Apalta)
a inicios del año pasado, aún sabiendo que algo importante podría
jugarles en contra. Y eso era que, tanto su calidad, precio ($32.000) e
imagen de súper premium, les exigirían la bodega propia que aún no tenían.
Cuando lo probamos por primera vez en El Mundo del Vino a inicios del
2005, recuerdo que estos dos profesionales contaban su realidad
abiertamente. Su tres primeras cosechas (2003, 2004 y 2005) habían sido
vinificadas en la bodega Los Maquis
dentro del valle de Colchagua. Muy cerca por lo tanto de los viñedos de
Neyén en Apalta. Y su apuesta para con aquel debutante en ese momento
era que su calidad hablaría por sí misma y la falta de casa propia no
les cerraría las puertas. Y como ya sabemos, así fue.
“Los importadores quedaban tan entusiasmados con el vino que sólo
querían venir a conocer su bodega”, me cuenta hoy el gerente general
del proyecto Jaime Roselló,
mientras recorremos las obras de su bodega en plena construcción. Esta
curiosidad los ayudó a querer lanzarse al agua, cierto, pero primó más
-me agrega Roselló- el hecho de que querían crecer (de los 10 mil litros del 2003 a 35 mil el 2006)
y no lo podían hacer en Los Maquis. Pues esta bodega con todas las
condiciones necesarias para hacer grandes vinos también tenía planes de
seguir creciendo. Tampoco, explica Roselló, ninguna otra bodega con las
condiciones imprescindibles para hacer grandes vinos, iba a asignarles
más espacio que las tres cubas con que comenzaron el 2003.
Entonces, para construir algo que fuera austero y sin pretensiones, decidieron aprovechar la bodega de adobe que ya existía dentro de campo de la familia Rojas en Apalta, desde 1890. El mismo año, por cierto, que fueron plantados a su lado los viñedos más viejos de Neyén.
La idea, explica Roselló entre las faenas de remodelación, es rescatar
el gran edifico que fue abandonado hace mucho tiempo. Incluso antes de
que los Rojas compraran el campo de 1.300 hectáreas
30 años atrás. Para así aprovechar su altura y el grosor de sus muros
de adobe; las antiguas cubas de raulí y la atmósfera que da el
entretecho de su antigua sala de vinificación. En sus amplios espacios,
entonces, habilitarán la gran sala (de 80 mts de ancho por 120 de
largo) para la guarda de 600 barricas, alineadas en un solo nivel sobre
el suelo; así como salas de venta, degustaciones, exposición de arte y una vinoteca privada.
Pero eso no es todo. En contraste a esta edificación de cálidos
corredores con columnas de pino oregón, ya han levantado un minimalista
rectángulo de concreto pre-armado donde se realizará toda la
vinificación y elaboración de Neyén. Aquí, cuenta Roselló, cada
proceso, usando tecnología de punta, se va a mantener a su vez lo más
manual posible, “nada automatizado”.
Lo único mecánico -deduzco- va a ser el ascensor industrial que les
permitirá subir las uvas recién cosechadas a mano hasta un segundo
piso; tal como ya se había hecho en la antigua bodega adjunta, para así
lograr el codiciado efecto de la gravedad (evitando usar bombas y así
maltratar menos las uvas y el vino).
Para lograr unidad estética, y además no destacarse dentro del hermoso
paisaje natural formado por una pequeña herradura de cerros (dentro a
su vez de la gran herradura de Apalta), la edificación de cemento y
madera será pintada con el color orgánico del abobe. Esta obra de Jorge
Swimburn y asesorías de Jorge Anastassiou, se va a integrar al paisaje
además con ventanales estrechos que recorrerán el edificio de extremo a
extremo.
El enólogo de Neyén, Patrick Valette
(viviendo en Chile desde este año, según nos informó a mediados de
enero) espera estrenar las nuevas instalaciones en abril. Cuando
comenzarán por estos lares las labores de vendimia de sus cepas
únicamente tintas. No será, en tanto, hasta junio del 2006 cuando su otro yo, la antigua bodega colonial, esté abierta para recibir a las visitas. La gran ventaja entonces, será que podremos llegar hasta este último rincón de Apalta por su único camino de acceso ahora completamente pavimentado.
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