La Bodega

Al segundo año de iniciado este proyecto vitivinícola, la bodega más antigua del Valle de Apalta se convirtió en el hogar de Neyen. La construcción de adobe que data de 1890 fue sometida a un proceso de recuperación a fin de valorar el lugar donde antiguamente se elaboraban y guardaban caldos, según reseña literatura de la época.

Se rescató una serie de elementos originales como pilares de madera, muros y pircas con el fin de integrarlos a un modelo simple y funcional. El resultado fue un bodega gravitacional con una sala para 600 barricas y otra con cubas de distintas capacidades, además de mesanina de selección y bibliotecas de vino que resguardarán diversas añadas de Neyen.

En una fase posterior, se encargó a el arquitecto Jorge Swinburn la construcción de una bodega aledaña que respetara el entorno y paisaje de Apalta.

Se erigió un volumen de bloques de hormigón y hierbas secas con capacidad para 170 mil litros.

La obra final es resguardada por antiguas puertas de pino oregón rescatadas de la bodega original, cuyos detalles se incorporan al paisaje de la región y permiten representar fielmente el alma de Neyen de Apalta.